Hablemos de burnout y cómo combatirlo.

Hablemos de burnout y cómo combatirlo.

4 de octubre del 2025

Nota: en este artículo uso el término Burnout Neurodivergente en lugar de burnout autista, porque aunque el término original fue acuñado por la comunidad autista, esta experiencia también la vivimos otras personas neurodivergentes.

El término “burnout autista” fue acuñado por la comunidad autista para describir las consecuencias negativas de vivir en un mundo predominantemente no-autista (Mantzalas et al., 2022).

El burnout neurodivergente se asocia con consecuencias severas en la salud mental y el bienestar general de quienes lo viven, afectando su día a día de manera significativa.

El autismo, el TDAH, la falta de información sobre discapacidad, la estigmatización, el capacitismo diario, el enmascaramiento…

Todo eso va sumando hasta que el cuerpo y la mente dicen: ya no puedo más.

Y claro que se vuelve cíclico, porque no es que un día se te acabó la energía y ya.

Es que vives en modo ahorro todo el tiempo. Y sin apoyos ni espacios seguros, no hay forma de recargarte bien. Solo te sigues drenando.

Además de las dificultades del día a día que implica habitar un cerebro neurodivergente, hay que cargar con la discriminación, la falta de apoyos, los chistes pesados, la exclusión y la ignorancia. Todo eso no solo cansa: desgasta, lastima y, en muchos casos, termina en burnout. En los escenarios más extremos, ese desgaste puede volverse tan profundo que pone en riesgo la vida misma.

El burnout neurodivergente es esa sensación de que tu capacidad para enfrentar la vida se sobrepasó. Es fatiga acumulada, mental, física y emocional, que te bloquea y te impide funcionar.

Esto no es exageración: es la realidad de muchxs. Y reconocerlo no es victimismo, es supervivencia.

Imagínate qué tan común es esta experiencia, que se necesitó acuñar un término específico para poder nombrarla y entenderla.

¿Y entonces qué hacemos?

Porque sí, ya entendí que estoy quemadx. Pero ¿cómo me recupero si siento que mi batería está en rojo todos los días?

El descanso que ayuda al burnout neurodivergente no se parece al descanso típico. No basta con dormir más o comer saludable (si fuera así de fácil, no estaríamos aquí en primer lugar).

Aquí te dejo estrategias reales, posibles y necesarias:

Formas de descanso que recargan cuando vives con burnout:

🔸 Descanso emocional

  • Agendar días o momentos para descansar: sin demandas, sin limpiar, sin contestar, sin explicar. Tú contigo.
  • Llorar. Llora con calma y sin culpa
  • Escribir sin filtro en una hoja, o grabarte desahogándote como si fueras influencer. Sí funciona, te lo prometo.

🔸 Regulación sensorial

  • Cobijas pesadas para sentir contención.
  • Bañarte con agua caliente, con luces tenues y música reconfortante.
  • Acostarte boca abajo con una mochila con libros o un saquito de peso sobre la espalda.
  • Bloquear todos los sentidos: oscuridad, ojos cerrados, audífonos.
  • Poner tu playlist favorita y cantar como si estuvieras en concierto (en el carro, en la regadera, o en tu cuarto).
  • O, al revés, empaparte de estimulación sensorial rica y segura: fidgets, música, masajes, aceites esenciales.
  • Cocinar algo sencillo solo para ti, no para “ser productivx” ni para nadie más, solo porque lo disfrutas.

🔸 Descanso mental/social

  • Poner el celular en modo avión y desconectar por 30 min o una hora o más.
  • Pedir silencio: si vives con más personas, avisa que vas a tomarte un rato sin contacto, sin hablar, sin responder.
  • Hacer lo que te gusta sin interrupciones: jardinería, arte, música, lo que sea que te centre.

🔸Movimiento y contención

  • Actividad física que libere tensión (correr, nadar, yoga, baile libre… lo que a ti te funcione).
  • Presión profunda: abrazos apretados, presiones en la cabeza o el pecho, cobijas con peso.
  • Poner videos de Just Dance o coreografías fáciles y seguirlas a tu ritmo, aunque sea en pijama y sin moverte tanto.
  • Balancearte de un lado a otro o mecerte en una hamaca/silla colgante (es un movimiento repetitivo que calma y regula)

Elige las opciones que más se te antojen y haz tu propio combo ganador para descansar y descomprimir. A mí, en lo personal, me gusta agendar los domingos a partir de las 6 pm como mi “ya no cuenten conmigo”. Y elijo unas 2 o 3 opciones de la lista según cómo ande ese día: emocional, sensorial, existencial… lo que toque.
Mis favoritos: llorar con ganas, cantar a todo pulmón como si estuviera en el Auditorio Nacional y meterme a bañar con agua tan caliente que me reinicia el sistema nervioso.
(No necesariamente en ese orden, pero sí con ese nivel de drama, jeje).

Y un recordatorio importante para cerrar:

No necesitas ganarte el descanso.

El descanso es lo que te mantiene andando.

Y te lo mereces, no porque hiciste suficiente, sino simplemente porque eres humanx.

Con cariño y conciencia,

Tu brújula neurodiversa.

Referencias:

Mantzalas, J., Richdale, A. L., & Dissanayake, C. (2022). A conceptual model of risk and protective factors for autistic burnout. Autism Research, 15(6), 976-987. https://doi.org/10.1002/aur.2722

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