Entendiendo sobre prejuicios y capacitismo en la educación

Entendiendo sobre prejuicios y capacitismo en la educación

⚠️ Este puede ser un tema confrontativo. Te invito a leer con una postura compasiva y reflexiva. Todxs tenemos prejuicios. En este post quiero invitarte a pensar sobre los tuyos.

Los prejuicios implícitos son pensamientos y actitudes casi automáticos que tenemos sobre las personas, basados en su pertenencia a un grupo social. A veces, ni siquiera coinciden con lo que creemos conscientemente: es como si el cerebro hiciera juicios en fracción de segundos sin pedir permiso.

Por ejemplo:

  • El estereotipo que vincula a hombres homosexuales con cierto “estilo femenino” más que a los hombres heterosexuales.
  • La tendencia a asociar automáticamente a las mujeres con profesiones de cuidado como la docencia o la enfermería, todo por estereotipos de género.

En este post nos vamos a enfocar en prejuicios relacionados con la capacidad.

Consecuencias:

  • Atribuimos características a personas solo por pertenecer a un grupo.

Por eso es tan importante estar conscientes de nuestros prejuicios y mantener una actitud reflexiva. Tener prejuicios es humano; lo que no podemos hacer es dejar que actúen en piloto automático.

Porque sí, se nos hace muy fácil levantar el dedo y señalar al tío imprudente en la comida familiar, o a la compañerx que siempre suelta el comentario más cancelable, y pensar: “yo nunca sería esx”.

Pero, como ya vimos, todxs tenemos prejuicios.

Y como diría Shakira: cuando hay que hablar de dos, empecemos por unx mismx.


Yo, por ejemplo, me vulnero y te cuento que:

  • Pienso que el éxito está ligado a tener un título universitario, así que me siento más exitosa que quien no lo tiene.
  • Pienso que la gente que viene de contextos privilegiados no es tan empática como yo.

¿Es un prejuicio? Sí.

¿Es una idea que me inventó el cerebro? Sí.

¿Creo que es verdad? A veces.

¿Es verdad? No.

Pero si no me detengo a pensar un poquito, si no me siento un rato con la incomodidad de mis propios sesgos, no voy a ser capaz de reformularlos.

Y a lo mejor voy por la vida sintiéndome moralmente superior a ti, Eduardo Abelardo.

Pero no, no se trata de eso.


¿Qué es el capacitismo y por qué es importante cuestionarlo?

Según el Center for Disability Rights:

“Creencias y prácticas que devalúan y discriminan a personas con discapacidades físicas, intelectuales o psicosociales.
La suposición de que las personas discapacitadas deben ser ‘arregladas’ de una u otra forma.”

Entonces, el capacitismo es un sistema de discriminación.

Esto significa que el capacitismo moldea tanto la forma en que se habla sobre el autismo y la discapacidad, como la manera en la que se percibe a las personas discapacitadas. ¿Por qué? Porque el lenguaje capacitista sostiene narrativas negativas, como la idea de que el autismo es algo que debería “arreglarse”. (Bottema-Beutel et al., 2020)

Y estas narrativas, aunque no siempre las tengamos presentes —o aunque juremos que “no pensamos así”—, siguen influyendo en lo que decimos, en cómo actuamos y en las decisiones que tomamos. Así funciona el capacitismo: se mete sin pedir permiso.

¿Y quién se beneficia del capacitismo?

Gee (2020) señala que una de las barreras más grandes para el cambio sistémico es que muchxs profesionales se benefician de la segregación.

Ajá, así como lo leíste.

¿Por qué? Porque si sostienes creencias capacitistas, tal vez piensas que con dejar entrar a una infancia discapacitada a tu escuela ya hiciste suficiente.

No importa si no sabes cómo enseñarle: inscritx está, y punto.

Y sí: esas creencias siguen reproduciendo segregación.

¿Todavía te preguntas si el capacitismo tiene impacto?

Te cuento cómo afecta, por ejemplo, a las infancias discapacitadas dentro de los entornos educativos.

Gee (2020) explica que el capacitismo beneficia a:

  • Líderes educativos y administradores, que evitan implementar estrategias inclusivas, capacitar a su personal, contratar especialistas o adaptar la estructura escolar.
  • Docentes y profesionales, que no quieren o no pueden replantear sus prácticas ni dedicar tiempo a aprender cómo enseñar a estudiantes discapacitadxs.
  • Escuelas privadas, que reciben fondos por “ser inclusivas” sin realizar un análisis real de las necesidades educativas.
  • Otrxs profesionales que prefieren que lxs niñxs discapacitadxs estén en un solo centro para “facilitar” su trabajo.

El capacitismo le viene como anillo al dedo a quien prefiere no moverle nada al sistema. Mantener el status quo les permite dejar las expectativas bien bajitas, tanto para sus estudiantes como para ellxs mismxs. (Gee, 2020)

¿Entonces ves que el capacitismo sí tiene un impacto fuerte?

Hasta que lxs líderes escolares, docentes y profesionales no se cuestionen sus propios sesgos, no van a poder reformularlos. Y mientras eso no pase, seguirán encontrando excusas muy elaboradas (y muy capacitistas) para seguir categorizando y segregando. (Bottema-Beutel et al., 2020)

Y así, entre planificaciones, consejos técnicos y políticas que suenan bien pero no hacen nada, el discurso de la inclusión falsa continúa, y el capacitismo en letras chiquitas predomina.

Ahora bien, la escuela perfecta no existe. Y sí, claro que hay que celebrar los pequeños avances. Pero también hay que nombrar lo que no se dice.

El compromiso personal y social

Confrontar nuestros prejuicios y valorar las diferencias de TODAS las infancias (y todxs las personas) es crucial para evitar la categorización, la discriminación y la segregación.

Adoptar un enfoque antiprejuicios en la educación requiere un compromiso real con una visión que valore a todxs lxs niñxs.

Derribar barreras para la participación de personas autistas o discapacitadas, y combatir la discriminación, es un tema de justicia social.

Y yo creo firmemente que el primer paso para construir una sociedad más justa e inclusiva es cuestionar nuestros prejuicios.

Gracias por leer.

Cuéntame, ¿qué opinas?

¿Qué prejuicios te persiguen en tu día a día?

Con cariño y conciencia,

Tu Brújula Neurodiversa.


Referencias:

Bottema-Beutel, K., Kapp, S. K., Lester, J. N., Sasson, N. J., & Hand, B. N. (2020). Avoiding Ableist Language: Suggestions for Autism Researchers. Autism In Adulthood, 3(1), 18-29. https://doi.org/10.1089/aut.2020.001

Gee, K. (2020). Why indeed? Research And Practice For Persons With Severe Disabilities, 45(1), 18-22. https://doi.org/10.1177/1540796919900951

Smith, L. (s. f.). #Ableism. Center For Disability Rights. https://cdrnys.org/blog/uncategorized/ableism/

Un comentario en "Entendiendo sobre prejuicios y capacitismo en la educación"

  1. ¡Hola!

    Me encantó la precisión con la que explicaste este tema. Me gustaría agregar que en entornos escolares si el niñx discapacitado presenta altas capacidades intelectuales y destaca en lo académico pero carece de habilidades sociales, los docentes no mueven un dedo por la integración de ese niñx y al contrario, a veces fomentan el bullying. En entornos laborales tener un alto sentido de responsabilidad y atención al detalle se vuelve una desventaja porque te cargan de más trabajo pero no te apoyan a tener momentos de regulación o adaptaciones para poder seguir funcionando y además lo vuelven responsabilidad de uno el “aguantar” y quedar bien, justo con la justificación que a muchos autistas “no se nos nota”.

    Experiencia propia que he vivido y sigo viviendo.

    ¡Me encantó el blog!

    -La AutSista

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