Bienvenidxs

Bienvenidxs

julio 31, 2025

Aviso: en esta sala de chat valoramos el lenguaje inclusivo, pero soy humana. Si cometo un error, te invito a que me lo digas. Siempre hay espacio para mejorar.

Como psicóloga (mexicana), pocas preguntas he escuchado tantas veces como: “¿por qué estudiaste psicología?”. Mis colegas no me dejarán mentir: cada primer día de clases teníamos que repetir esa respuesta, semestre tras semestre.

Si de algo sirvió tanta redundancia, fue para darme cuenta del cambio de mis respuestas.

Al principio quería “ayudar a los demás”. Luego, “ayudar a los demás y trabajar con infancias”. Más adelante, ya no sabía si realmente podía ayudar, con todo el bagaje personal que traía. Me di cuenta de que antes de ayudar a otrxs, tenía que ayudarme a mí misma.

Entre más aprendía, más me cuestionaba y abrumaba. ¿Realmente quería ayudar? ¿O solo no entendía la magnitud de los problemas sociales, mentales, educativos, de salud…?

Honestamente no sé si siempre fui una persona tan ansiosa, o si fue estudiar mi carrera lo que me detonó tanta ansiedad (no te creas, sí sé). Porque creo que cuando estudias ciencias sociales o humanidades suceden varias cosas importantes. Aprendes sobre los procesos sociales, y todo lo terrible y hermoso que conllevan. Aprendes a reflexionar, a desarrollar el cuestionamiento crítico.

Pero nadie te enseña qué hacer con tantas respuestas/preguntas incómodas.

Estudiar psicología me rompió burbujas. Aprendí sobre trauma, privilegio, injusticia, discapacidad, responsabilidad social. Sentí que me revolcaban olas de ansiedad. Pero también, entre tanta crisis existencial, germinó una semilla: mi convicción de querer aportar algo al mundo.

Luego vino mi máster en Educación Especial e Inclusiva en Canadá. Ahí aprendí sobre neurodivergencia, prácticas basadas en evidencia y servicios inclusivos. Pero lo que más me sacudió fue entender, gracias a Shyman (2015), que la inclusión no es solo un proceso educativo: es una filosofía de vida. Un acto político. Y vivir con esa congruencia no es fácil: implica cuestionarlo todo y enfrentarte a tus propias verdades.

Una vez escuche una frase que me marcó pero desafortunadamente no sé de quien es.

“No cargues con el peso del mundo, carga con tus esfuerzos”.

Y así nace Brújula Neurodiversa. Como mi esfuerzo por aportar, desde el lenguaje, el conocimiento y la reflexión compartida. Aún tengo muchísimo por aprender, pero en esta plataforma quiero compartir lo que voy descubriendo, invitarte a pensar conmigo, y recordarnos que se vale equivocarse y cambiar de opinión.

Así que gracias por leer, y bienvenidx a mi rincón de reflexión, donde cada miércoles vamos a reflexionar sobre un tema distinto. Te invito a acompañarme. No dudes en dejarme en los comentarios si hay algún tema del que te gustaría platicar.

Con cariño y conciencia,

tu Brújula Neurodiversa.